Cádiz, entre la devoción y la diversión

Por | 7 octubre, 2016 | 0 comentarios

Cualquier excusa es válida para visitar Cádiz en cualquier época del año. Pero mucho mejor si se aprovecha la festividad de la Virgen del Rosario, patrona de la ciudad. Es una oportunidad única para saborear el ambiente gaditano es estado puro y comprobar todos sus encantos. Tiene lugar todos los años el 7 de octubre y se caracteriza por constituirse en una de las celebraciones con mayor arraigo entre sus habitantes. Hasta el punto que siempre se llenan sus calles de visitantes y lugareños para contemplar el paso de su patrona durante la tarde en que se celebra este evento.

Unas fiestas con honda tradición

Desde luego que uno de los puntos álgidos de esta jornada festiva será la ofrenda floral que tiene lugar por la mañana a la Virgen del Rosario. Será la mejor ocasión para comprobar como buena parte del pueblo gaditano se engalana con sus trajes típicos. Incluso las niñas y mujeres con el tradicional traje de piconera. Su devoción data del hecho de su intervención milagrosa en las epidemias que sufrió la ciudad durante los siglos XVI y XVII. Este acontecimiento motivó que el ayuntamiento de la ciudad la nombrase patrona y protectora. Siendo ratificado por Pío IX mediante una bula de 1867.

Desde entonces, sus gentes no olvidan este acontecimiento y todos los años su imagen sale a la calle en una sentida procesión. Es un momento único para los visitantes ya que solamente procesiona dos veces al año. En la festividad del Corpus Christie y este día. No es de extrañar, que el anterior a su celebración sean muchas las personas de esta tierra que se acercan a la iglesia para participar en una concurrida Novena en honor de su Virgen.

No puede pasarse por alto una breve visita al Convento de Santo Domingo. En donde está expuesta la imagen de la patrona de la ciudad. No es la original, sino una réplica de la antigua desaparecida como consecuencia del fuego originado por los disturbios en 1931. Se tendrá la oportunidad de contemplar dos tallas de la Virgen del Rosario. Una de ellas situada en el camarín central del retablo. Y la otra, de madera, es que conocida como “La Galeona”. Esta denominación se debe a la ubicación del convento junto al mar. Punto de salida de los galeones que zarpaban rumbo a las Indias.

Oferta gastronómica y de ocio

Uno de los alicientes para visitar la Tacita de Plata durante esta época del año es disfrutar de una temperatura poco mejorable en otras latitudes de la geografía española. Además, cuenta con una potente oferta gastronómica que prácticamente nadie podrá rechazar. Desde la cocina fusión que se ha instalado definitivamente en la ciudad. A esos pescaítos del Golfo de Cádiz, que como dicen sus visitantes “no se pueden aguantar”. Una recomendación muy sugerente para las personas que vayan a acudir a la capital en las honras a su Virgen. Será pecado no privarse de un buen vino de Jerez, acompañado de unas aceitunas aliñás, como dicen por esta tierra. O esos mariscos tan característicos de la gastronomía local: camarones, quisquillas, gambas o langostinos. El ocio no está reñido con los placeres que ofrece esta ciudad durante estas fechas. Uno de ellos son sus conocidas playas. Y que aun en esta época del año pueden ser aprovechadas para darse un relajante baño en el océano.

Categorías: Cadiz, fiestas, info

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