Historia de las defensas de Cádiz

Por | 12 diciembre, 2017 | 0 comentarios

Si has paseado por Cádiz habrás visto una de sus señas más identificativas, ¿verdad? Exacto, nos referimos a sus murallas y sus castillos. Conocer Cádiz a fondo pasa también por saber por qué estas murallas se han convertido, tras el paso de los siglos, en uno de los símbolos identificativos de esta ciudad. Si aún no lo sabes, en este post te lo contamos. ¡Sigue leyendo!

El sistema defensivo de Cádiz se compone de varias murallas y baluartes distribuidos a lo largo de la ciudad que rodean casi por completo el perímetro urbano, y tiene más años de los que en un primer momento te podrías imaginar. Concretamente, toda la planificación de este conjunto arquitectónico defensivo se inicia en el año 1598, inmediatamente después de que el conde de Essex saqueara la ciudad. Como medida de protección, el rey Felipe II ordenó construir una fortaleza que sirviera para alertar de otros posibles saqueos e incursiones. Así fue como se levantó la el castillo de Santa Catalina. Como anécdota, podemos contarte que es una obra del reputado ingeniero real Cristóbal de Rojas, quien no llegó a ver terminada su obra.

Esta obra arquitectónica tiene planta pentagonal, con forma de estrella de tres puntas orientada hacia el mal. También se construyeron dos semibaluartes con un foso y, en el centro, una puerta con rastrillo metálico cuya procedencia se cree que viene de la Puerta de Tierra.

Dado que la ciudad había experimentado un gran crecimiento, el perímetro urbano había superado con creces las antiguas murallas medievales, por lo que era hora de construir unas nuevas. Este proceso, que sería objeto de múltiples reformas y modificaciones, no sería culminado hasta el siglo XVIII.

Posteriormente, con el estallido de la Guerra de la Independencia, en la que Cádiz tuvo un papel fundamental, se hizo evidente que Cádiz tenía ya una gran fortificación defensiva para repeler ataques por mar, pero apenas tenía medios para defenderse de ataques por tierra. Se inicia por tanto una mejora y remodelación del acceso a la ciudad por vía terrestre, mejorando la ya construida Puerta de Tierra.

Son de especial relevancia los diferentes baluartes construidos a lo largo de Cádiz, nombrados la mayoría con diferentes nombres del santoral. Así, encontramos al oeste de Cádiz el baluarte de San Carlos; el de la Candelaria frente a la iglesia del Carmen; el baluarte de la Soledad (también llamado de la Bomba) está en el Parque Genovés; los de San Pedro y San Pablo (absorbidos por las murallas desde 1672) flanqueaban una de las entradas a la playa de La Caleta, y al sur de ésta (entre las avenidas Duque de Nájera y Campo del Sur) podemos encontrar el baluarte del Orejón. Por último, junto a Puerta Tierra, distribuidos de forma irregular, se encontraban los baluartes de San Roque y Santa Elena, y eran el origen de nacimiento de un tramo de muralla que actualmente se mantiene y que llega hasta la estación del ferrocarril.

Como ves, cuanto más próspera era Cádiz también era más propensa a recibir ataques. Por ello, era necesario fortificar y aumentar las defensas de la ciudad. Tanto es así, que gracias a ello hoy en día podemos conocer no sólo su historia, sino cómo crecía y se expandía Cádiz.

Si sales a pasear por Cádiz, intenta buscar los pequeños detalles en las murallas o en los baluartes y déjate transportar a otra época en la que las murallas eran necesarias. Y, si tienes la suerte de que sea un atardecer, ¡seguro que puedes hacer una foto espectacular!

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